“Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes”

Este documental aborda la memoria de cuatro personas mayores, cuyas vidas han sido marcadas por los ríos, lagos y canales de la Ciudad de México, cuando estos cuerpos de agua todavía atravesaban el área urbana, antes de ser reemplazados por capas de concreto. A través de las miradas de aquellos que vivieron esta transformación profunda, queremos narrar cómo hemos convivido con el agua en esta ciudad. La narrativa multivocal configurará un mapa de la memoria evanescente de nuestros personajes, yuxtaponiendo historias cotidianas de la desaparición del agua en la ciudad de México.

This documentary delves into the experiences of four older people whose lives were marked by the rivers, lakes and canals of Mexico City, when water was much more present in the metropolitan area than it is today. This documentary seeks to narrate how we have lived and coexisted with water, through the eyes of those who have witnessed the profound transformations of a capital which slowly drained away its water and replaced it with layers of concrete. The multivocal narrative will map the fading memories of our characters, juxtaposing everyday stories of water depletion in Mexico City.


Como un palimpsesto, la Ciudad de México condensa varias capas. Bajo una mirada atenta, estas capas revelan cómo el crecimiento de la ciudad requirió desviar el agua, contenerla, entubarla, expulsarla.

 

 

 

En el proceso, dejamos de coexistir con los ríos y lagos que atravesaban la ciudad. Hoy, es muy difícil preservar y distribuir suficiente agua para una metrópolis de 25 millones de habitantes2; la escasez de agua es un problema serio.

Paradójicamente, sólo unas horas de lluvia pueden paralizar la ciudad y recordarnos que habitamos una zona que hace algunas décadas era lacustre. En el pasado, la gente convivía con el agua de una manera diferente, más simbiótica. Nosotros, por el contrario, tenemos una relación mucho más difícil con ella.

Cuando observamos las capas de concreto que se construyen y destruyen a diario en la ciudad, parecería que los ríos y lagos desaparecieron hace mucho. La historia de la mítica Tenochtitlán (que nos contaron en la escuela y vimos representada en los museos) nos ha hecho pensar que las aguas dejaron de ser parte del contexto inmediato desde hace mucho. Los canales de Xochimilco y Tláhuac parecen reminiscencias de un pasado distante.

 


Al recorrer la Cuenca de México, podemos encontrar baños públicos que están cerrando paulatinamente, dínamos eléctricos en reposo, ríos entubados y convertidos en avenidas, acueductos en ruinas, fuentes y pozos secos, balnearios abandonados, presas convertidas en basureros, etc.

Cada uno de estos vestigios registra, de manera fragmentaria, cómo el agua viajaba a través de la metrópolis, y cómo el crecimiento la detuvo. En muchos de estos lugares, todavía es posible encontrar gente mayor que vivió cerca de esos ríos y lagos, y pudo sumergirse en ellos. Estas personas experimentaron de cerca la historia del agua en la ciudad.


Explorando su memoria, este documental multivocal abordará las relaciones que estos personajes mantienen con los espacios que han habitado la mayor parte de su vida (¿Cómo fueron, cómo han cambiado y cómo los perciben actualmente?). La narrativa se centra en “recuerdos líquidos”, recuerdos relacionados a la memoria que cada uno de ellos guarda del agua: momentos familiares, trabajos y oficios, tradiciones, comidas, e historias. El documental oscilará entre el presente y el pasado, para describir los cambios que han experimentado estos lugares que antes eran acuáticos. Edificios, fotografías familiares, objetos, espacios abandonados y otros materiales de archivo detonarán la narración. 

Nos aproximaremos a los espacios de los personajes y a sus historias como si estuviéramos navegando por los ríos, canales y lagos que alguna vez existieron en la ciudad. A través de la exploración visual y del diálogo, buscaremos lazos fluidos entre estos cuerpos de agua.

A grandes rasgos, podemos establecer tres momentos para hablar del agua en la ciudad: 1) cuando abundaba; 2) cuando los cuerpos de agua y sus alrededores comenzaron a ser intervenidos; 3) cuando los ríos y lagos fueron totalmente transformados en autopistas, carreteras, complejos residenciales, aeropuertos, etc. 
 
La narrativa entrelazará las experiencias de vida de cada personaje y se adentrará en sus recuerdos, sin seguir una narrativa necesariamente cronológica. En lugar de eso, la narrativa seguirá las transformaciones de la ciudad como metáfora: las rutas a través de las cuales nos movemos corrientemente de un lugar a otro; los estados del agua (líquido, sólido y gaseoso) y la presencia del agua en la vida cotidiana. Todo esto resultará en una narración íntima y retrato coral.

Al articular esta colección de espacios, memorias y realidades olvidadas, nuestro objetivo es explorar las múltiples capas que forman la historia cotidiana del agua en la ciudad. Cada capa revela los rastros de la previa y así, en conjunto, construyen una compleja red de texturas y memorias.

The Basin of the Valley of Mexico is a mountainous region made up of constantly overlapping multiple layers. A closer look reveals how the enormous growth of the city meant that water had to be dammed, diverted, piped, and removed. Our need to find more places to settle had the consequence of displacing rivers and lakes.

In the process, we stopped coexisting with the bodies of water once found throughout the city. Today, it is very difficult to preserve and to get enough water to the 25 million inhabitants of this metropolis; water scarcity is already a serious problem.

Paradoxically, just a few hours of rain are enough to paralyze the entire city and remind us that we inhabit a zone that only a few decades ago was a city of lakes. In the past, people coexisted with water in different, more symbiotic ways. We, on the contrary, have a much more difficult relationship with it.

 


When we observe the layers of concrete that are built and destroyed on a daily basis in the city, it might seem that the rivers and lakes disappeared long ago. The story of the mythical Tenochtitlan (that we were taught at school and that we see represented in scale models at museums) makes us think that it was long ago that these waterways ceased to be part of the immediate context. The canals of Xochimilco and Tláhuac seem reminiscent of the very distant past.

Traveling around the Basin of the Valley of Mexico, we find public baths gradually closing down, electric dynamos at rest, rivers that are piped and converted into roads, aqueducts in ruins, dry fountains and wells, abandoned water parks, reservoirs turned into garbage dumps, etcetera.

Each of these remains tells the story, in a fragmented manner, of the various ways in which water traveled across the metropolis and was detained by its growth. In many of these places it is still possible to meet elderly people who lived near these rivers and lakes and were able to bathe and swim in them. These people experienced first-hand the story of the water in our city. 

Through the exploration of their memory, this multivocal documentary will address the different relations our characters had with the landscapes they have inhabited most of their lives (What was the aspect of these landscapes? How much have they changed? How are they currently perceived?). Our narrative will register ‘liquid memories’, memories focused on intimate remembrances of water: family moments, works and crafts, traditions, games and food, stories. The documentary will go back and forth between past and present to describe the changes these places experienced. Existing buildings, family photographs, objects and other materials will be the narrative detonators.

 

We will approach the character’s spaces and stories as if we were navigating through the rivers, canals and lakes that once existed in the city. Through visual exploration and visual dialogue, we will look for fluid connections between these bodies of water.

Broadly speaking, we can establish three moments to talk about water in the city: 1) when there used to be plenty of water; 2) when people began to alter both the waterbodies and its surroundings; 3) when these water areas got totally transformed into highways, roads, residential areas, airports, etc.

 


The narrative will intertwine the life experiences of each character and will delve into their memories, without following necessarily a chronological narrative. Instead, the narrative will follow the transformations of the city as a metaphor: the routes through which we currently move from one place to another; the water states (liquid, solid, and gaseous) and the water’s presence in everyday life. All this will result in an intimate narration and portrait of how we have lived and coexisted in the city.

In articulating this collection of neglected memories and realities, we aim to explore the multiple layers that form the everyday history of water in the city. Each layer reveals the traces of the previous one, and thus builds a complex web of textures and memories. 


Nuestros personajes son adultos mayores que crecieron junto a un río, un canal o un lago de la Ciudad de México, o que mantienen una relación de cercanía con estos lugares. Al revisitar lugares que fueron significativos para ellos, reconstruiremos lúdicamente sus recuerdos y traeremos de vuelta reminiscencias y anécdotas.

Our characters are older people who have grown next to a river, a canal, or a lake located in the city, or have a close relationship with these bodies of water. By revisiting places which were significant to our characters, we will ludically reconstruct their remembrances and evocate their anecdotes.


Alma del Rosario (94) Sus padres migraron del Puerto de Veracruz por razones de trabajo para establecerse en la Ciudad de México en la recién creada Colonia Roma, situada a las orilla del Río de la Piedad, convertido mas tarde en el viaducto entubado. Ahí rodeados de aromáticos de eucaliptos ella y su hermano jugaban lanzando barcos de papel al río que en época de lluvias sus cauce desbordaba, inundando y creando avalanchas de lodo que arrastraba todo lo que encontraba a su paso: personas, tinas, camas, animales, carros, árboles y demás. 

Facundo Rodríguez (91) Músico y pescador de la antigua isla del Peñón de los Baños, de niño ayuda a su padre a pescar, cazar patos y colectar ahuatle en las saladas aguas del lago de Texcoco que al desecarse dieron cabida a ejidos, después colonias y el aeropuerto con sus aves metálicas. De joven solía salir a jugar y jugar con sus amigos en los arroyos de agua llovediza que bajaban del cerro del Peñon donde hoy está emplazado el Metro Oceanía. En la actualidad es vocero de las festividades y tradiciones del Pueblo del Peñón de los Baños donde también se baila el carnaval.

Amalia Salas (83) Sanadora, cocinera tradicional   y activista social por la conservación del maíz y el agua, desde niña navega por los canales de Xochimilco donde ha experimentado la trasformación de chinampas en casas y canchas de fútbol. Sus dones de curación y conocimientos sobre la tierra los adquirió de su abuelo, convirtiéndose hoy en día en una vocera de su comunidad, preocupada por la perdida de las costumbres y conocimientos ancestrales por lo que participa constantemente en distintos foros y espacios compartiendo su experiencia. 

Ignacio Olvera (90) Nació en Ranchería Laguna Escondida Guanajuato de donde a los 20 años dada la escasez de agua migra para llegar a la ciudad de México y establecerse en Chimalhuacan, como uno de los primeros pobladores de los terrenos del desecado Lago de Texcoco, testigo de la creciente urbanización que no respeta fronteras, cuenta como las aguas en temporada de lluvias reclaman su terreno e inundan varias colonias. Después de varios trabajos, conoce las aguas medicinales del Peñon donde desde hace 60 años se desempeña como bañero y masajista.



“Proyecto apoyado por el Instituto Mexicano de Cinematografía”

“Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes”


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